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jueves, 4 de agosto de 2016

Crítica de “Jason Bourne”

-Jason Bourne ha vuelto en plena forma. Al menos en lo que se refiere a la técnica y la energía cinética, la trama y el contenido han quedado muy relegados.

-Si buscas tensas persecuciones, mucha acción y emociones fuertes; esta es tu película del verano. Puede decepcionar que Bourne se haya convertido en un héroe palomitero, pero eso no quita que sea un placer volver a verle en acción.

En 2002 el más que competente director Doug Liman, adaptó al cine el personaje del famoso novelista de espionaje, Robert Ludlum. Jason Bourne llegó a la pantalla grande con el inicio de una trilogía que influiría de sobremanera en el cine de acción del nuevo siglo. El encargado de dar vida al personaje sería un joven Matt Damon, que lograría una excelente mezcla de dureza y fría sensibilidad. Tras dirigir Liman la primera entrega, el testigo de las dos secuelas lo tomaría el británico Paul Greengrass. Este director llevaría la saga a nuevos niveles de calidad técnica. Asimismo los guiones de las secuelas le darían forma a un mundo ficticio alejado de las novelas y muy parecido al real. Y también le aportarían el debido desarrollo al personaje de Jason Bourne, que se convertiría en una especie de antihéroe moderno alejado de los tópicos del género. Jason Bourne es uno de los héroes cinematográficos más importantes de nuestra era. En 2007 nos alejamos de él con la tercera entrega de la saga (y la mejor). Y tras una trilogía memorable, los ejecutivos de Universal pensaron que podrían estirar el chicle con un nuevo héroe. Aaron Cross, al que dio vida Jeremy Renner, protagonizó el spin-off titulado “El legado de Bourne”, dirigido por Tony Gilroy, guionista de las anteriores entregas. Una película irregular, poco efectiva, pero eso sí, entretenida para una tarde de domingo. Ahora bien, Damon no volvería a la saga sin la dirección de Greengrass. Algo que acabaron consiguiendo, por eso estoy escribiendo este artículo. Porque Greengrass y Damon han decidido traer de vuelta Jason Bourne. Toca decidir si a este héroe, aún le queda algo que decir.

martes, 14 de junio de 2016

Crítica de “The Nice Guys”

-Shane Black regresa a la gran pantalla con una explosión setentera de risas chabacanas y colorido “pornomatográfico”. Crowe y Gosling hacen un dúo cómico exquisito.

-Puede que la película sea trivial, tenga un alma comercial o unas aspiraciones artísticas no aptas para algunos estratos sociales. Pero realmente es un caramelo prohibido que se disfruta tanto como cualquier cinta de Black. Está plagada de diálogos agudos y su apartado visual es una pasada.

Si no sabéis quien es Shane Black es casi seguro que habéis estado metidos en una cueva los últimos 30 años por lo menos. Este guionista y director de cine amante de la navidad, se hizo muy famoso a finales de los 80 y principios de los 90 con sus guiones para comedias de acción que marcarían la edad de oro del género. Véanse la saga de “Arma Letal”, “El último Boy Scoutt” o “El último gran héroe”. También hay una pequeña leyenda que cuenta que el productor Joel Silver le contrató como actor secundario en “Predator” para que reescribiera el guión del filme. Después de estos años Black desapareció de Hollywod hasta su regreso en 2005. Su vuelta sería como guionista y debutando como director en una comedia negra de acción. Un neo-noir de compañeros improbables protagonizado por un joven Robert Downey Jr., un recobrado Val Kilmer y la encantadora Michelle Monaghan. El filme, con el título "Kiss Kiss Bang Bang", fue una hilarante vorágine de grosería y violencia que marcó definitivamente el estilo de Shane Black, que lo tiene, y a raudales. Su segunda cinta como director sería la tercera entrega de la franquicia “Iron Man” (en la que también trabajaría con Downey Jr.), la cual sería muy criticada por los fans de los cómics a pesar de ser con diferencia la más fresca de todas. Ahora regresa con otro neo-noir de compañeros con toneladas de acción y risas, pero ambientado en la época dorada del cine experimental (es decir, el porno), los coloridos, disparatados y alucinógenos años 70. Y siguiendo con los estilemas “shaneblackianos”, el director escoge a dos antihéroes de los más inmaduros para formar equipo por cuestiones del azar y el dinero. Ryan Gosling y Russell Crowe co-protagonizan esta nostálgica aunque ciertamente innovadora propuesta con la que Shane Black quiere volver a demostrar que es uno de los reyes del gag físico y visual.