-Tan chapucera y soporífera que he tenido la sensación de hacerme viejo y cascarrabias en la sala.
-Es como intentar hacerle a alguien cosquillas con un trozo de lija durante una hora y media.
Tom McGrath se hizo un nombre en esto del cine de animación gracias a la aplaudida Madagascar y a sus no tan aplaudidas secuelas. La dirección de esas películas transcurrió mano a mano con Eric Darnell, que venía de trabajar en una de las mejores películas de animación de finales de siglo, Antz. En 2010 McGrath llevó a cabo un proyecto en solitario, Megamind, una sátira superheroica que nunca he llegado a ver al completo. En esta ocasión no hay superhéroes, solo un bebé parlante con traje a medida y muchos fajos de billetes. La historia se debe al libro homónimo de Marla Frazee, y aunque la premisa no es imaginativa ni innovadora, quedaba la esperanza de que Dreamworks nos conquistara con una realización deslumbrante.