-Una de las mejores comedias dramáticas del año. Tan profundamente divertida y amarga que no sabes bien porque estás llorando.
-Es tan ridícula y al mismo tiempo tan honesta sobre sus emociones que resulta inclasificable. Ade esquiva las convenciones con ingenio y sin trucos. Y “violà”, ahí está, una pequeña gran película.
Me gustan los trabajos de Maren Ade, más su último trabajo, Entre nosotros, que su ópera prima. Esta es su tercera película y tiene mucho sentido dentro de su filmografía. Lo que la diferencia, es que en esta ocasión todo el mundo parece haber caído rendido ante su Toni Erdmann, y no seré yo el que diga que no hay razón alguna. Sin duda su nueva película es especial, diferente y genuina; pero no todo es de color de rosa, y hay evidentes problemas en la propuesta. Sea como fuere y aunque mis pegas difuminen el mensaje, lo que quiero decir es: Vayan ahora mismo a ver Toni Erdmann.