-Entretenida adaptación con espíritu de aventura clásica; con el paso de los minutos los cánones del género le pasan factura y pasa de ser un ejemplo a seguir a la típica película de inicio de franquicia.
-Es divertida, enérgica, con buenas ideas, algunas decisiones arriesgadas y unos actores sorprendentemente sólidos, su problema es su núcleo, por mucho que intente cambiar a mejor está restringida por las convenciones de las grandes franquicias juveniles.
Wes Ball debuta como director de largometrajes con esta cinta, la adaptación de la primera novela de la famosa trilogía homónima de James Dashner. Ya estamos asfixiados por los cientos de adaptaciones de novelas juveniles que nos llevamos a la boca cuando a penas el 20% tienen algo interesante que contar, la misma historia con las debidas variaciones consigue que los poco exigentes adolescentes se vuelvan locos cada vez que su novela favorita cruce a las dos -o tres- dimensiones de la pantalla del cine. El director, que cuenta con el nombre de un controvertido genio y el apellido de uno de los peores directores de los últimos años ha sido cámara, encargado de efectos especiales, diseñador, guionista y después de muchos otros apartados como podéis adivinar, director; en este apartado ha dirigido dos cortos animados de 8 minutos, unos de ellos también de ciencia ficción en un futuro postapocalíptico (Ruin). Pero ésta es la primera vez que va a dirigir un largometraje y le encargan la difícil tarea de dar comienzo a la que será una nueva franquicia juvenil. Para ello cuenta con el propio novelista y Noah Oppenheim como co-guionistas y un joven reparto que resulta ser uno de los mayores aciertos del filme, Dylan O'Brien (Teen Wolf) encabeza este reparto salido casi enteramente de producciones juveniles, le siguen: Thomas Brodie-Sangster (Juego de Tronos), Kaya Scodelario (Furia de Titanes), Will Poulter (Narnia), Ki Hong Lee, Blake Cooper y Aml Ameen -entre otros-. Después de visionar esta larga adaptación puedo decir que podía haber sido mucho mejor, tenía todo lo necesario, muchas cosas que no tienen todas esas otras adaptaciones juveniles que aparecen en la cartelera sin el más mínimo sello personal ni demasiada calidad, pero con todas sus virtudes ha terminado por rezagarse en los clichés y en el camino marcado por la productora para asegurarse una franquicia en lugar de centrarse en hacer una buena película individual, que lo podía haber sido de sobra. Aún así es muy entretenida, gustará a los chavales y deja con ganas de ver que ocurre a continuación; para ser claro, es un rato mejor que la primera entrega de “Los Juegos del Hambre”...pero le queda mucho para alcanzar a “En Llamas”.