-Uno de los mejores blockbusters de los últimos años. Es inteligente, hermoso, atrevido y peligrosamente divertido.
-Los problemas de guion no son capaces de impedir que el viaje sea un auténtico disfrute cinéfilo. Cualquier "pero" se queda pequeño comparado con Kong, el auténtico rey de los monstruos.
Jordan Vogt-Roberts es un director estadounidense que iba a encargarse de la adaptación al cine de la famosa saga de videojuegos Metal Gear Solid. La verdad es que no sé como lleva esa tarea completamente imposible, pero tampoco entendía muy bien la decisión. La razón, su único largo hasta ahora era un interesante drama independiente sobre la adolescencia, titulado The Kings of Summer. Cuando la vi me sorprendió bastante. Era fácil encariñarse con aquellos personajes que huían para crecer por si mismos, su humor era tan extraño como cautivador y las influencias del director eran sofisticadas. Aún así, saltar de ahí hacia la adaptación de MGS, un thriller de ciencia ficción inabarcable y en el terreno maldito de las adaptaciones del videojuego; algo peculiar. Sea como fuere su nuevo proyecto me despistó más o menos por igual. Se iba a encargar nada más y nada menos que de una precuela de mi amado King Kong. A priori no es un momento nada malo, pues se está apostando bastante por el género Kaiju Eiga, aunque personalmente creo que no se está profundizando bien en él. Hace ya 12 años desde que Peter Jackson cumpliera su sueño de la infancia de revivir a Kong para el celuloide, con aquella desproporcionada aventura de 190 minutos que tan pronto me hechizaba como me fatigaba. Ahora Warner Bros nos lo trae de vuelta, más grande, con guion de Dan Gilroy (Nightcrawler) y Max Borenstein (Godzilla 2014), y un reparto coral muy potente en el que podemos encontrar a: Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman, John C. Reilly y Toby Kebbell. Pero que quede una cosa bien clara, Kong es el verdadero rey de la función.