-La carrera por la peor película del año acaba de ponerse seria, el filme de James DeMonaco entra en primera posición y que baje de ahí puede ser terrible para la salud de este articulista.
-Si algo nos ha enseñado esta saga es que hay que acabar con la purga anual. Votad si queréis a Donald Trump pero por favor que no haya más entregas de este despropósito.
James DeMonaco antes de ser director trabajó como guionista. Y en mi opinión dejó un par de trabajos de cierto interés. The Negotiator y Assault on Precinct 13 no son obras maestras, pero cumplen mayormente con sus pretensiones de entretenimiento. Tras esos “éxitos” se pasó a la dirección debutando con un drama de historias cruzadas con el título Staten Island. La película que no llegaba a ser interesante, estaba protagonizada por Ethan Hawke y Vincent D'Onofrio. El triunfo de este guionista y debutado director llegó con el inicio de The Purge. Lo que ahora es una exitosa y violenta trilogía de serie B comenzó como una pequeña distopía que seguía la fórmula argumental de las invasiones domésticas con un toque ambiguo y ciertos elementos diferenciadores que convertían sus primeros 20-25 minutos en algo realmente interesante. A partir de ahí la película se convertía rápidamente en una soberana estupidez violenta, repleta de fallos y sin fundamento alguno. Por alguna razón una idea que había nacido fallida en una primera entrega, obtuvo una secuela de pretensiones mucho mayores. DeMonaco sacaba la acción al exterior y hacía una lamentable critica a la división de clases con una película de acción de serie B tan crispante, tediosa, asquerosamente violenta y estúpida; que entró fácilmente a formar parte de las peores de aquel año. Ahora tenemos una tercera y presuntamente última entrega (no lo creo debido al final) que viene dispuesta a dar una vuelta de tuerca a sus predecesoras, pero no en ideas, sino en su capacidad de hastiar a cualquier público que busque algo más que violencia videoclipera.