-Entretenida y sorprendente mezcla de géneros que va cambiando desde una excelente primera mitad, hacia el tópico y la incoherencia de la segunda.
-Gavin O´Connor se toma muy en serio al personaje principal y construye una película mucho más sólida de lo que parecía posible. Affleck demuestra de nuevo que sabe actuar.
Gavin O´Connor es un director al que le hay que mantener la vista encima siempre. Lo último que vimos con su nombre fue “Jane Got a Gun”, una cinta que sacó adelante tras marcharse su director inicial a raíz de una problemática preproducción. Antes de eso, O´Connor entregó su mejor película, “Warrior”, una joya infravalorada que aún no ha llegado a España, ni llegará. Ahora nos trae un thriller dramático sobre un hombre autista de ambiguo código ético, que lleva las cuentas de los mayores criminales del mundo y que también posee unas habilidades militares cuanto menos sobrenaturales. El director vuelve a tratar el tema de la familia como ha hecho en casi toda su filmografía, y en esta ocasión va un poco más allá, pues un tema como el autismo le toca muy de cerca ya que su hijo padece el “trastorno”. O´Connor aleja del autismo el término “enfermedad” y lo convierte en un conjunto de habilidades sobrehumanas; una decisión -inicialmente- encantadora y llamativa, que acaba convirtiéndose en un arma de doble filo. Pero bueno, vamos a empezar como se debe empezar. El guion corre a cargo de Bill Dubuque (“El juez”) y el reparto encabezado por Ben Affleck, lo completan unos secundarios de lujo, como por ejemplo: Anna Kendrick, J.K. Simmons, Jon Bernthal, John Lithgow y Jeffrey Tambor. Veamos a continuación qué nos ha traído Gavin O´Connor en esta ocasión.