-El debut de Aaron Sorkin como director es...muy Sorkiniano. El ritmo lo marca la palabra.
-Jessica Chastain e Idris Elba dan mucho juego juntos.
Tan pronto como termina la película, un servidor enciende la pantalla de su ordenador y comienza a escribir estas líneas, aún empachado por la casi siempre magnífica verborrea Sorkiniana, que también es la esperada protagonista de su nuevo guion, con el que debuta tras las cámaras. Y para dar comienzo a su carrera como director, Sorkin ha escogido la historia de Molly Bloom, alias "La princesa del póker"; que tras ver truncada su carrera como esquiadora olímpica, se introdujo en el mundo de las timbas de póker para acabar haciéndose millonaria antes del los 21 años. Desde luego el neoyorquino no ha optado por esta historia debido a su interés por dicho juego, sino por la imperfecta heroína que habita en ella. Molly Bloom es un personaje muy interesante, pero gracias a Jessica Chastain es muchísimo más. Sorkin, consciente del talento de la actriz, le brinda un entretenidísimo vehículo de lucimiento puramente Sorkiniano; para lo bueno y para lo malo. Ella, se lo agradece con una interpretación de lo más premiable. Que comience el juego.