-Hipnótico e incómodo. Uno de los thrillers con más personalidad e impacto del año.
-Su puesta en escena es vibrante y Phoenix compone otra interpretación memorable.
You Were Never Really Here es el regreso de Lynne Ramsay con su identidad intacta y sus formas mucho más maduras. La cineasta se apoya muy ligeramente en la novela homónima de Jonathan Ames para arrojarnos hacia una profunda pesadilla estilística en la que las imágenes y los sonidos dan forma al contenido. Su herramienta principal, además de centro gravitacional de la propuesta, es Joaquin Phoenix, esa infravalorada bestia interpretativa a la que no se le resiste nada, y que aquí encarna a Joe, uno de esos personajes rotos, solitarios y atormentados propios de las películas de Ramsay. El viaje que les espera desde aquí a los espectadores es sin duda uno de los más directos a la yugular que vayan a vivir esta temporada. Pero no se dejen guiar por las típicas frases de marketing que nos anuncian una de las mejores películas del año. Este no en un thriller que disfrutar, es más bien todo lo contrario, un noir incómodo que nos hace preguntas con respuestas que no nos van a gustar. Están avisados.