-Pixar regresa con una secuela innecesaria, reiterativa, fatigosa, carente de la gracia, la conexión emocional y el sentido de la aventura de la original. La fórmula fracasa estrepitosamente.
-Una premisa interesante sostenida sobre clichés, guiños y situaciones recurrentes. Larga y frustrante, en esta ocasión a la compañía se le ha mojado la pólvora.
Andrew Stanton es a la animación moderna lo que Spielberg una vez fue al cine familiar y de aventuras. Un genio. Tiene a sus espaldas obras maestras como “Bichos”, “Wall-E” y la inolvidable “Buscando a Nemo”. Tras probar suerte en el cine de carne y hueso con “John Carter” y pegarse un batacazo artístico y monetario de proporciones históricas, el animador ha decidido volver con una secuela de la película más exitosa de su filmografía. “Buscando a Nemo” fue un hito en el cine de animación moderno y podemos decir que cambió la vida de muchos niños y la forma con la que los adultos miraban el cine de “dibujos”. La aventura de un padre pez para cruzar el océano en busca de su hijo con la ayuda de todo tipo de criaturas marinas, cautivó a familias enteras y sigue haciéndolo a día de hoy. Pues bien, algo más de una década después, y tras entregar una de las mejores películas del año pasado y seguramente uno de los mayores clásicos animados de la historia (“Inside Out”), Disney Pixar ha decidido volver a maravillarnos con una continuación. La historia de esta secuela está pensada por el propio Stanton, el guión está escrito por Victoria Strouse (“Falsa Amistad”) y para colaborar con Stanton en la dirección tenemos a Angus MacLane, director de cortometrajes como “BURN-E” o “Toy Story ¡Terror!”. La duda que aparece ante nosotros es si tenemos a la vista otra obra impresionante de Pixar o si no merece la pena mirar por el periscopio.