-Linklater lo ha vuelto a hacer: una película tan sincera como hermosa, un álbum de fotos lleno de momentos fascinantes y una de las mejores películas de la última década.
-Cine sin precedentes, un logro apasionante que desde la más pura de las sencilleces se convierte en una obra única y realmente especial; Boyhood renueva tus creencias en el poder del cine.
Richard Linklater es uno de los mejores cineastas del momento, tras finalizar el pasado año su magistral trilogía con una de las mejores películas románticas que he se han hecho jamás regresa a los cines con un proyecto muy personal, insólito y desde luego fascinante. 12 años de duro trabajo le han traído hasta aquí, tan solo 39 días de rodaje y una conmovedora historia que empieza en la niñez para llevarnos a través de primeras veces, descubrimientos, desilusiones, controversias y todo tipo de momentos aparentemente normales pero que conforman una obra de dimensiones catedralicias. Al mismo tiempo una película sencilla y un logro colosal, que pasa casi por un documental a nivel narrativo y que en 166 minutos logra nuestra total atención, sin ningún tipo de trampa ni truco efectista, es ingeniosa, dramática, franca, trascendental, revive muchos de nuestros recuerdos en un viaje como no hay otro, es sin duda una película sin imperfecciones, una obra maestra destinada a perdurar.