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viernes, 30 de marzo de 2018

Crítica de "Ready Player One"

-Quítense las gafas VR, esta es una de las peores películas de la carrera de Steven Spielberg.

-Cinta tan banal como la distopía que retrata. Te echamos de menos John Williams.

El año pasado tuvimos nuestra ración del Spielberg político gracias a The Post, esa magnífica película sobre el buen periodismo. Este año le tocaba el turno al Spielberg aventurero, al cineasta que pone a prueba los confines del universo y las posibilidades del séptimo arte, al arquitecto de la infancia de varias generaciones, a uno de los maestros de la ciencia ficción. Un regreso en forma de adaptación de la elogiada novela de Ernest Cline, Ready Player One. Todo parece de ensueño: una premisa a la altura, el propio autor en el guion, un potente reparto (Tye Sheridan, Ben Mendelsohn, Mark Rylance, etc), un sinfín de guiños populares al alcance y nuestro Rey Midas favorito a los mandos del reluciente vehículo. Y sí, a priori este DeLorean luce fantástico, suena a música celestial y corre de forma vertiginosa; pero en cuanto llega la primera curva simplemente no da la talla. Claro, nos hemos equivocado de Spielberg, aquí solo está el productor infalible que sabe como nadie donde poner la cámara. ¿Ready? ¡Launch!

sábado, 20 de enero de 2018

Crítica de “The Post” (Los archivos del Pentágono)

-Ha vuelto el mejor Spielberg. El narrador clásico con inquietudes modernas.

-Casi toda la película sucede en despachos y habitaciones y es mil veces más emocionante que cualquier blockbuster moderno.

Hace 13 años Steven Spielberg probó suerte con el cine político, de ahí salió la magnífica “Munich”. Entonces vimos una nueva faceta del cineasta, una que a algunos nos fascinó inmediatamente. Años más tarde esa faceta firmaría “Lincoln” (2012), gracias a la cual el pasado Rey Midas de Hollywood se manifestó también como un maestro de la narración clásica (algo que se rumoreaba en “Catch Me If You Can”). Las virtudes de aquella propuesta se extrapolaron a “Bridge of Spies” (2015), película que se vio afectada negativamente por algunas conocidas manías del director. Este año regresa el Spielberg clásico y político, para contarnos como en junio de 1971, los periódicos The New York Times y The Washington Post tomaron una valiente posición en favor de la libertad de expresión, informando sobre los documentos del Pentágono y el encubrimiento masivo de secretos sobre Vietnam por parte del gobierno, que había durado cuatro décadas y cuatro presidencias estadounidenses. La cámara apunta hacia el pasado para recordarnos ciertos valores universales y hacernos observar los paralelismos con nuestro convulso presente. Bravo señor Spielberg, he aquí una gran película clásica de candente actualidad.

sábado, 9 de julio de 2016

Crítica de “Mi amigo el gigante”

-Spielberg regresa de nuevo a su cine infantil con unos resultados estupendos. No es “E.T” ni mucho menos, pero me habría cautivado de verla siendo niño.

-Repleta de milagros visuales, emociones reales, aventuras fantásticas y libre de pretensiones. Es una historia encantadora y directa tan disfrutable por niños, como reflexiva para adultos.

Me sorprende que a estas alturas un estreno del legendario Steven Spielberg no rompa tantos esquemas como cuando yo era un barbilampiño enano entusiasmado con el cine. De aquella todo era pasión por el descubrimiento, fascinación por la aventura, ensoñación con la magia. Ahora todo es un poco más artificial, puede que la mirada pura y la carencia analítica de aquellos años se pueda utilizar como argumento contrario, pero para mí la verdad irrefutable es que ya no se hace cine como el de antes. En este caso hablo de cine infantil (vamos a decir un género aunque sea un “target”). El cine infantil actual deja mucho que desear, se produce en masa y hay pocas apuestas que realmente merezcan la pena. Y si hay un director que durante su carrera ha logrado cautivar a familias enteras con su sempiterna alma de niño, ese es Steven Spielberg. Sin embargo con los años su madurez como director le ha hecho bifurcarse. Vamos a decir que tenemos al Spielberg para adultos y al Spielberg para niños. El primero ha ofrecido obras tan densas y vastas como “La lista de Schindler”, “Munich”o “Lincoln” más recientemente. El segundo con el paso de los años ha perdido, en opinión de muchos, la esencia para hacer películas infantiles. Quizás esto lo provocara “War Horse”, que pese a evidentes virtudes era una película larga, dispersa y muy empalagosa. Pero en mi opinión “Tintín” demostró que seguía siendo un fascinante narrador de aventuras familiares, y más importante aún, que aún resguardaba algo de aquel polvo mágico de los clásicos de mi infancia que conseguían que cada fotograma volviera a ser un motor para la ilusión y el deseo de descubrir nuevos misterios, lugares, personajes y vivir nuevas aventuras. El cine podía volver a ser mágico, aunque cada vez sea más difícil ser positivo con respecto a su futuro. Dejando tanta cháchara atrás, he de decir que el estreno de “Mi amigo el gigante” es un hito artístico. La unión de Roald Dahl (o al menos de sus mundos), uno de los genios del relato infantil, con Steven Spielberg, unos de los mejores narradores cinematográficos de historias infantiles. Por tanto con este párrafo sólo intento decir que para mi un estreno de Spielberg, sigue siendo una importante fecha que apuntar en el calendario. En esta ocasión Melissa Mathison adapta el cuento de Dahl, Kaminski y Williams permanecen fieles al cineasta en sus respectivos puestos y Mark Rylance se pone en la piel del buen gigante protagonizando la película. La pregunta que se debe formular es ¿Sigue poseyendo el cineasta, la capacidad de comunicarse con el alma de los niños y retratar los entresijos de la infancia?

domingo, 6 de diciembre de 2015

Crítica de “El puente de los espías”

-Un excelente estudio de personajes que se divide entre el thriller de espionaje y el drama judicial. Tom Hanks y Mark Rylance están fantásticos.

-Spielberg da una lección de narración clásica, de dominio de cualquier género. “Bridge of Spies” es cine maduro, inteligente, profundo, complejo y realizado con precisión milimétrica.

Hace años que el genio Steven Spielberg no deja huella como antaño con sus películas. A pesar de que sus trabajos tras las cámaras siguen denotando la habilidad de un maestro, a muchos no les gustaron sus divertidas comedias ligeras (“La terminal”), tampoco sus fascinantes cintas políticas (“Munich”, “Lincoln”) y mucho menos sus infravalorados remakes y secuelas (“La guerra de los mundos”, “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”). Pareció tocar fondo al intentar volver a sus orígenes con “War Horse”, un melodrama empalagoso para toda la familia que a pesar de trazos de gran cine, su irregularidad y muchos otros problemas la colocaban entre las peores películas de la carrera de este personal cineasta. “Lincoln” fue una película muy arriesgada, porque en ese retrato tan político de una parte de la historia y de uno de los presidentes estadounidenses más importantes, no había lugar para su público habitual. No seré yo quien diga que es una película sin problemas, pero personalmente me parece un increíble drama histórico que prestó más atención a los detalles políticos que casi ninguna otra película en la historia del cine. Volviendo al tema en cuestión, aunque Spielberg no marque generaciones como antes, continúa haciendo el cine que a él le interesa y es innegable que tiene ojo para esas historias no tan conocidas que están repletas de grandeza. En esta ocasión vuelve a dejarse llevar por su amor por la historia, y nos trae “Bridge of Spies”, una historia real sucedida durante la Guerra Fría en pleno Telón de Acero. El guión corre a cargo de Matt Charman (“Suite Francesa”) y los hermanos Coen. Es una nueva apuesta arriesgada -de cara a la taquilla- pero para cierto segmento del público, se postulaba como una de las mejores películas del año. Vamos a descubrir si ha vuelto el mejor Spielberg.