-Besson desaprovecha el poco potencial y enfatiza todos los problemas de este desastroso viaje veraniego que al menos ha salido más barato que fichar a Neymar.
-Con todas las posibles formas de vida extraterrestre y aún así es difícil creer que alguien pueda hacer películas peor que este señor. La dirección es desechable, el guion es basura espacial.
No leeréis aquí muchas referencias mías a esos polémicos cómics sci-fi que influyeron de sobremanera en todo el género posterior (especialmente en el cine), básicamente porque hay muy poco en esta propuesta de Valérian y Laureline, obra de Jean-Claude Mézières y Pierre Christin. Luc Besson más que pagar una deuda con el diseño de Mézières para su The Fifth Element, ha querido volver a hacer su filme más de culto en un intento de merecerse eso de “visionario” que tanto le gusta escuchar y leer. De este modo ha eliminado todo lo atractivo de las aventuras originales para entregar un vacuo y aparatoso chute de color, extragavancia y destellos digitales con la intención de hacer su propia Avatar, logrando con descacharrante ironía que la obra que permitió la existencia de Star Wars se convierta, en su transmutación al medio cinematográfico, en una copia del universo de George Lucas. Le ha costado unos 180 millones hacer un blockbuster torpe y carente de ingenio y/o interés. Una cinta facilona y tonta, repleta de problemas y con un apartado visual que no es tanto como se cree. Pero si hay algo bueno también debe ser dicho, es fácilmente olvidable.