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domingo, 8 de octubre de 2017

Crítica de "Blade Runner 2049"

-Un viaje muy largo y lleno de baches que no lleva a ningún lugar nuevo, ni particularmente interesante ni mínimamente sorprendente respecto a su legendaria antecesora.

-Villeneuve brinda un torrente visual agotador y paralelamente se pasa 163 minutos dando palos de ciego.

Hoy vengo a hacer de malo, a desinflar todo el hype que los medios han ido creando con sus histriónicos artículos, poseídos por la falta de reposo postvisionado, la poderosa nostalgia y el desbordante talento visual de los señores Villenueve y Deakins. Porque aún tratándose de una más que innecesaria secuela de una de las grandes obras de la ciencia ficción, del cyberpunk y el cine negro; los responsables tras de ella hacen posible soñar con una secuela digna, de hecho eso mismo se antoja irresistible por parte de un fan que desea amar esta nueva historia producida por el propio Scott y co-escrita por el guionista de la original, Hampton Fancher. No obstante, siento decir que estamos lejos de aquella sensación que nos dejó Blade Runner, de su aura, de su aliento triste y ciertamente épico, de su belleza sucia y de sus personajes inolvidables. Esta apuesta fuerte de Villeneuve impacta como película íntegramente visual, pero nunca va más allá de su bonito envoltorio ni a nivel emocional ni cerebral. Por eso antes de empezar a escribir sobre esta inflada secuela, pido que hagan con ella lo que muchos consideran una técnica impecable para aprender a beber whisky. Échenle un poco de agua al dorado brebaje, eso reducirá la intensidad y les permitirá distinguir los sabores y elementos que lo componen. Habrán comprobado que la fuerza de este licor en particular proviene del alcohol, pero también que tras ese golpe superficial del apartado visual hay completa pobreza en cuanto a matices, emociones y sensaciones. Villeneuve ha hecho una película sin alma, pero lo peor es que ha hecho una película sin riesgos.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Crítica (sin spoilers) de “Star Wars VII: El despertar de la fuerza”

-Ya era hora de que las nuevas generaciones tuvieran su Star Wars. Abrams coge una vieja chatarra y le añade piezas nuevas para que la saga pueda volar hacia direcciones desconocidas y fascinantes. No se conforma con cumplir, deslumbra.

-Hace muchos años que una película no me hacía reír, llorar, emocionarme y aplaudir como ésta. Es un milagro del cine como entretenimiento, pero también es arte, y lo siento de veras por quien ponga eso en duda.

Hace 38 años se estrenó un pequeño filme que cautivó a muchos. Un señor llamando George Lucas que no confiaba mucho en su éxito andaba aquel día tomando el sol en alguna playa con su amigo Steven Spielberg. Él no sabía que aquel sería el principio de un fenómeno sin igual, que alimentaría los sueños de infinidad de niños de aquella y posteriores generaciones. Le siguieron dos increíbles secuelas que conformaron una de las mejores trilogías que ha dado el séptimo arte. Más de seis horas de magia filmica, de galaxias inimaginables, caballeros jedi, villanos fascinantes, ancestrales religiones, princesas y fortalezas, batallas espaciales, sonidos increíbles, giros de guión para la posteridad, líneas de diálogo que forman parte de la cultura popular y todo lo que siempre ha definido a una saga maravillosa que permanecerá en los corazones de muchos de nosotros para siempre. Pero el lado oscuro puede corromper a muchos y Lucas no tuvo la suficiente fuerza para resistirse. Creó una trilogía de precuelas que anteponían el CGI a la magia de las originales. La música de Williams y algunas escenas puntuales se salvaban pero no había por donde coger aquellas ofensas a la saga. La tercera entrega, “La vengaza de los Sith”, levantó un poco el vuelo y dejó momentos a revisionar pero no limpió el nombre de Lucas, que había vendido de nuevo su alma por dinero (y no sería la última vez). Por si fuera poco, decidió volver a remasterizar las primeras con deleznables insertos digitales, eliminación de escenas, diálogos/acciones mal añadidas y un montón de basura espacial que empañó todo lo que puedo aquellas tres obras maestras. Ahora, tras comprar Disney (por 4000 millones aprox) los derechos de Lucasfilm, le encargó al renacedor de sagas por excelencia, J.J. Abrams, traer de vuelta a nuestros héroes favoritos para una nueva generación. Una taréa herculea que ha desembocado en la película más esperada del año. La pregunta es...¿Ha recuperado Abrams lo que hizo grandes a las primeras o será todo una hábil trampa?

viernes, 31 de julio de 2015

Crítica de “El secreto de Adaline”

-El estupendo reparto de actores eleva el filme muy por encima de sus posibilidades. Porque lamentablemente los guionistas no ahondan en sus posibilidades.

-Un drama romántico elegante y entretenido, más preocupado por la estética que por el fondo. Así es que la propuesta se queda en una olvidable golosina de muy buen ver.

El guionsta y director angelino Lee Toland Krieger (Celeste and Jesse Forever) estrena su tercer largomentraje. Un melodrama romántico con argumento fantástico protagonizado por la encantadora Blake Lively. Los guionistas Salvador Paskowitz y J. Mills Goodloe (cuyos trabajos anteriores será mejor no mencionar) nos cuentan la historia de Adaline Bowman, nacida a comienzos del siglo XX y que adquiere a los 29 años la eterna juventud tras un accidente. Al ver como todas las personas a las que quiere envejecen mientras ella permanece igual y sintiéndose incesantemente perseguida, decide pasar su vida mudándose y cambiando de identidad cada década para proteger su secreto. Aparte de Lively como Adaline, tenemos a un competente grupo de intérpretes entre los que se encuentran: Michiel Huisman, Harrison Ford, Ellen Burstyn y Kathy Baker. La premisa es totalmente absurda, no obstante si se piensa puede suponerse prometedora. La inmortalidad es un tema con muchas caras y que se ha sabido explotar bien en el cine en unas cuantas producciones. Y un tema que dé tanto para hablar, que formule preguntas existenciales, cuestiones emocionales, éticas, morales (dos términos complementarios no idénticos) y otras muchas derivaciones fascinantes sobre las que discutir, no puede provenir de una historia completamente irracional. Así pues aunque a priori su historia sea de lo más disparatada, podría desembocar en un filme hondo, inteligente y repleto de controversias humanistas. Una expectativa demasiado alta para el tipo de película del que hablaré en las siguientes líneas.

martes, 2 de septiembre de 2014

Crítica de “Los Mercenarios 3”

-Una saga que ha perdido su carácter, todo lo que hacía de ambas partes anteriores un placer culpable se ha esfumado, queda la acción por la acción y peor ejecutada que nunca.

-Snipes, Banderas y Gibson son los tres amos y señores de esta mediocre función, sus minutos en pantalla son una auténtica delicia.

Hace cuatro años que Stallone reunió a este particular grupo de leyendas de los 80 para hacer regresar un género que muchos echaban de menos, la primera parte de aquellos mercenarios fue un placer culpable en toda regla, todas aquellas viejas glorias reunidas para patear el culo de cualquier enemigo por un buen puñado de billetes, no era buena ni mucho menos pero le daba al público lo que quería, un gamberro estallido de testosterona y violencia entre frases lapidarias y explosiones por doquier, dos años después llegó una secuela en la que Stallone le pasaba el testigo de la dirección a Simon West (Con Air), que decidió jugar sus cartas con la autoparodia y el tiro le salió pero que muy bien, no os engañaré, “Los Mercenarios 2” es uno de los placeres culpables más divertidos que he visto en los últimos años, por Van Damme, por el cameo de Norris, por las pullitas entre Schwarzenegger y Willis y por todo lo que se me pueda ocurrir, por esa razón esperaba grandes cosas de esta tercera parte, una pena pues esta entrega pone de manifiesto que las ideas se han acabado cuando ni siquiera habían dado comienzo, elimina lo que hizo a la segunda tan salvajemente divertida y deja sólo las cosas negativas de la primera (añadiendo varias más) para lograr un plomazo que sobrevive sólo gracias a un par de momentos, Patrick Hughes ha hecho un trabajo mecánico y aburrido, lo primordial de un placer culpable es que haya placer en él, pero “The Expendables 3” no es más que un refrito barato que deja más claro que nunca el hecho de que estos tíos ya deben retirarse al asilo, por el amor de Chuck Norris si es que incluso Arnold está regordete...¿que diría John McClane?