-Una película entretenida, dócil e innecesaria. Oliver Stone sigue desaparecido y ya nadie le busca.
-El ritmo es correcto y el reparto es excelente. Lo demás es tan sólido como insípido.
Sí, “La fiesta de las salchichas” es mucho más incendiaria que los últimos trabajos de Oliver Stone. Decir ésto también me duele un poco a mí, pero es la verdad. El que fuera uno de los directores más polémicos, rompedores y con más huevos, se ha convertido en un cineasta tan lánguido como aburrido. Mucha gente desprecia -por ejemplo- “Natural Born Killers”, pero no creo que ni ellos puedan negarme que el tío que la hizo tenía más cosas que decir y formas más atrevidas de decirlas que el señor que firma “Snowden”. Me gustó “Savages” porque tenía destellos de un Stone osado, pero salvo algunas de sus propuestas documentales estoy seguro de que el cineasta no entrega nada realmente bueno desde finales de los 90. Lo que nos trae en esta ocasión es una película sobre Edward Snowden. Una propuesta algo sorprendente teniendo en cuenta que el documental “Citizenfour” de Laura Poitras nos impactó a todos hace tan solo dos años. Sea como fuere el guión basado en el libro de Luke Harding (periodista de The Guardian) lo co-escriben el propio Stone y Kieran Fitzgerald (“The Homesman”). Como Snowden tenemos a Joseph Gordon-Levitt, y el elenco de secundarios lo componen: Shailene Woodley, Melissa Leo, Zachary Quinto, Tom Wilkinson, Rhys Ifans, Nicolas Cage y Timothy Olyphant -entre otros-. Desvelemos entonces las claves de esta propuesta.