-Una película innecesaria, con dirección y guión desechables. Paul Feig mete el pie en un gran charco de lodo jugando con la nostalgia. Y adivinen qué, el reparto no tiene la culpa.
-La película es mejor que los horribles trailers y puede verse bastante bien. Junto con el enérgico reparto, las únicas cosas buenas que tengo que decir.
Antes de ponerme a hablar de la nueva “Ghostbusters” creo oportuno decir que el filme original de Ivan Reitman es para muchos de nosotros un clásico de la infancia. Entiendo que sea algo subjetivo, y que muchos vean risible tildar de clásico a esa película cuando el término (con matices variables) va ligado a otros filmes inolvidables como “La gata sobre el tejado de Zinc”. El que escribe estas líneas creció con las dos aventuras de los Cazafantasmas, aunque sólo le tiene gran aprecio a la primera de ellas. Cuando descubrí que se estrenaría una nueva entrega no fue el reparto femenino lo que me echó para atrás. Fue en primer lugar intentar asimilar que no estaría protagonizada por el reparto original, en segundo lugar que borraran los acontecimientos de las anteriores entregas (es decir que fuera un “reboot” en lugar de una secuela) y en tercer lugar unos trailers pésimos. Tras toda la polémica machista y las típicas tonterías de las redes sociales, el “haterismo” y la correción política de las nuevas generaciones que hace poco evidenció el maestro Eastwood; quedaba ir al cine a ver de que forma cogía el testigo Paul Feig (“La boda de mi mejor amiga”, “Spy”). El conocido reparto lo encabezan -entre otros- nombres como: Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones, Kate McKinnon, Cecily Strong y Chris Hemsworth.