Escribo estas líneas con pesar y agotamiento, tocado por la melancolía, frustrado y profundamente decepcionado. Es probable que nadie entienda exactamente en qué punto me encuentro como amante del cine, como fan de Star Wars y mucho menos como niño maravillado por una galaxia que ahora mismo parece más lejana que nunca. En 2015 defendí con pasión la habilidad de Abrams para revivir una saga generacional empleando el motor nostálgico con la intención de abrir nuevos senderos. Dos años después quedé fascinado, en contra de la opinión popular, por la capacidad de Rian Johnson para desbaratar con brillantez las expectativas de varias generaciones para lograr una película que fuera más grande que sus bases fundamentales, más amplia que unos principios arcaicos inamovibles hechos precisamente para ser levantados y renovados a base de convicción y talento; más aún cuando la fórmula estaba agotada. Pero algunos fans, demasiado anclados en un erróneo tipo de nostalgia, no estaban preparados para aceptar riesgos, solo querían lo mismo pero bien camuflado, y la película de Rian Johnson fue absorbida por el odio del lado oscuro. Abrams ha vuelto ahora con el encargo de arreglar aquello que no era del gusto de todos, para tapar lo nuevo o controvertido con piezas tradicionales que siempre han funcionado bien, y mantener así el espíritu rebelde controlado bajo el yugo del mercantilismo. Es un día fatídico para algunos de nosotros, Star Wars ha fallecido.
viernes, 20 de diciembre de 2019
Crítica de "Star Wars: El ascenso de Skywalker"
jueves, 23 de noviembre de 2017
Crítica de "Justice League"
-Échenle la culpa a Whedon, a Snyder, a los ejecutivos de Warner o a quien deseen. Justice League es, esencialmente, una mala película.
-Un batiburrillo estruendoso, deforme y manufacturado. Ni siquiera Martha podría salvar ésto.
Muchos vieron una chispa de esperanza para Warner en la Wonder Woman de Patty Jenkins, y aunque reconozco que era ligeramente más sólida que sus precedesoras de DC, no me hechizó más allá de lo que su efectiva y manida fórmula permitió. Era ligera, entretenida, políticamente correcta y para todos los públicos. Le daba al público lo que quería sin transmitir en exceso la necesidad de agradar y sin arriesgar ni un ápice. Dejaba atrás las ínfulas de oscura epicidad, densa poesía del caos y existencialismo bíblico de Zack Snyder, para entregar una aventura más luminosa pero mucho menos autoral y arriesgada; más plana y más fácil. Acto seguido tocaba el regreso de Snyder y la llegada de su JLA (Liga de la Justicia de América), un regreso truncado por una tragedia familiar que le obligó a abandonar la producción. Problema que Warner solucionó contratando a Joss Whedon, antaño maestro de ceremonias del UCM, para escribir nuevos diálogos, grabar dichas escenas y dar forma a un montaje propio que poder estrenar en cines. Whedon ha cortado mucho metraje del montaje final, ha contratado al compositor Danny Elfman para sustituir a Junkie XL y ha añadido sus reconocibles escenas engendrando a la criatura que finalmente podemos ver en el cine. Una especie de Frankestein sin alma, moribundo e incapaz de mantener unidos sus deshilachados pedazos.
viernes, 25 de marzo de 2016
Crítica de “Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia”
-Esta falsa secuela de “El hombre de acero” se convierte por méritos propios en una de las peores películas de superhéroes. Una decepción ruidosa, sobrecargada, ridícula, empeñada en desaprovechar el talento.
-Hay momentos en los que cualquier fan de los cómics gritará de alegría, pero son pocos en 152 minutos de vacío y tortazos digitales. Como debe quemarles a los "haters" que Affleck sea de lejos lo mejor de la película.
Zack Snyder es ese señor al que muchos llaman visionario pero que sólo tiene un par de talentos puntuales. Sabe de estética del cómic y de transmutar esa misma al medio cinematográfico, y así en un vistazo rápido, pocas más virtudes tendrá como cineasta. Es un niño pequeño al que le gusta coger sus juguetes y golpearlos entre sí constantemente. Dice que era fan de Superman pero empezó a gustarle más Batman porque es un personaje más emocional, sin embargo desperdicia el desarrollo de personajes siempre en afán de la destrucción y las frases lapidarias, logrando que sea una hazaña hercúlea llegar a empatizar con algún personaje de su película. A riesgo de que sus fanboys vengan a prenderme fuego, diré que me parece una especie de Michael Bay. No tiene ni idea de narrar, de planos y movimientos de cámara sabe más bien poco, tiene infinitos tics visuales, empeño en las cámaras lentas y los zooms digitales, le pirra el CGI y las explosiones, la épica apocalíptica, etc. Por alguna razón los de Warner, le han cedido a este señor tan infantil, la gallina de los huevos de oro (¿Quizás por es obra maestra llamada “Watchmen”?). Le han encargado que inicie (a toda prisa) el universo cinematográfico de DC para luchar contra el universo ya establecido de Marvel-Disney (que lleva una década formándose). El segundo encargado es el guionista David S. Goyer. Mucha gente cree que es un fantástico guionista porque tiene a su favor la trilogía de Batman de Nolan. No obstante esos guiones los escribió en plena colaboración con los hermanos Nolan. Si revisamos más a fondo su carrera encontramos cosas del tipo “Blade Trinity”, “Jumper”, una mediocre secuela de “El Cuervo” y la que a mi parecer es la peor película de superhéroes de la historia (al menos está en el top 3), la horrorosa secuela de “Ghost Rider”. Si en “Man of Steel” se demostró que ni un guión con posibilidades (cuanto bien le hizo Nolan a esa película) puede sobrevivir a las ansias de destrucción gratuita y grandilocuencia de Snyder, en “Batman v. Superman” la cosa se lleva a un nivel muy superior. El guión lo co-escriben Chris Terrio (“Argo”) y el mencionado Goyer, y al excelente reparto de la aventura en solitario de Superman, se suman los polémicos fichajes de Ben Affleck, Gal Gadot y Jesse Eisenberg; así como Jeremy Irons, Holly Hunter, Scoot McNairy y Callan Mulvey -entre otros-.