Volver a mirar a las estrellas. Eso es lo que nos pide James Gray con su última película. El regreso de uno de los cineastas más increíbles de la última década, ese heredero del clásico con el mejor de los alientos contemporáneos, contempla el espacio, la última frontera, y lo hace como la propuesta más ambiciosa de su carrera. Eso si es que alguna de sus películas no lo han sido. Nos acercamos a un futuro muy coherente con las expectativas actuales, donde la humanidad se ha expandido por el sistema solar colonizando planetas y explotando sus recursos de acuerdo a la necesidad insaciable de agotar la última de nuestras prórrogas en pos de las más insustancial de las banalidades. Desde ese punto de partida, con las estrellas como limite infinito para un cínico “progreso” basado en la deshumanización (consecuencia directa de un sistema restrictivo, imbuido de miedo y soledad, carente de empatía y que premia la frialdad mientras reprime las emociones), se plantea una odisea espacial, de carácter profundamente reflexivo, que le sirve al realizador y guionista para repasar una vez más los grandes temas que han marcado su filmografía (todo gira alrededor de un drama familiar). Un viaje al corazón de las tinieblas, ciertamente ideal teniendo en cuenta las influencias “coppolienses” del cine de Gray y su anterior trabajo, The Lost City of Z, con el que comparte notorias similitudes pese a que aquel río no terminara por desembocar completamente en vertientes conradnianas.
jueves, 26 de septiembre de 2019
Crítica de "Ad Astra"
jueves, 20 de noviembre de 2014
Crítica de “Escobar: Paraíso Perdido”
-Una irregular mezcla de drama romántico y thriller de acción que funciona gracias a una dirección con pulso y a un Del Toro sencillamente brillante.
-Entretiene y poco más, la historia está desaprovechada y tan sólo cuando Escobar aparece en pantalla la película realmente interesa.
El debutante Andrea Di Stefano nos presenta -ejerciendo de guionista y director- esta historia sobre el famoso narcotraficante. No se trata de un biopic al uso sino más bien una intriga en la que el personaje funciona como secundario, una especie de villano al que Del Toro le da una relevancia incalculable robando plano tras plano al verdadero y poco carismático protagonista, Josh Hutcherson, al que veremos esta semana en la nueva entrega de “Los Juegos del Hambre”. A parte de esas dos caras más representativas esta co-producción entre Francia, España y Bélgica cuenta con un par de nombres más, tales que: Brady Corbet, Claudia Traisac, Carlos Bardem, Ana Girardot y Laura Londoño. Teniendo en cuenta que este no es el biopic sobre Pablo Escobar que estabais esperando estamos ante un entretenimiento digno y con una soberbia interpretación de Benicio Del Toro, que se mete en la piel del famoso narco resultando inquietante y carismático a partes iguales, ahí está el motivo de visionar esta película, el hipnótico trabajo de un gran actor, poco importa el resto de lo que ocurre en la película, pues mientras él está en pantalla el placer está servido.