-Payne tiene un sinfín de buenos ingredientes y grandes ideas, pero no parece capaz de unirlos en la historia ni para la orientación del discurso.
-Hay un número sorprendente de virtudes insólitas aquí. Y por cada una, un par de problemas.
Era difícil no estar ansioso ante la nueva propuesta de Alexander Payne, un cineasta que lleva encadenando grandes películas desde hace más de una década y que incluso superó las expectativas con la hermosa y magnífica Nebraska. Otro motivo de peso para tener la fecha apuntada en rojo en nuestro calendario es la fantástica premisa que nos presenta el filme; cuyo título original es Downsizing. Unos científicos noruegos han encontrado la solución a la sobrepoblación, el exceso de residuos, la contaminación y básicamente a nuestro estilo de vida moderno, que está acabando con la vida del planeta. La idea es convertirnos en seres de 12 centímetros. Y aunque pueda sonar un poco peligroso y nada apetecible, económicamente resulta de lo más fructífero, permitiéndonos vivir en increíbles mansiones y tener los mejores cuidados a precios de juguetería. El problema de esa revolucionaria idea es que los errores de nuestra sociedad grande se van a repetir en esa falsamente utópica sociedad pequeña. Payne nos cuenta ésto y muchas otras cosas en este revoltijo semi-satírico que resulta ser su peor película. Si es que se puede decir así.