lunes, 18 de noviembre de 2019

Crítica de "Ford v. Ferrari"

A estas alturas el nombre de James Mangold es ya ampliamente conocido gracias al éxito que supuso Logan. Pero desde mucho antes su filmografía escondía todo tipo de rarezas, pasos en falso y películas notables. Es un realizador de westerns que solo ha hecho uno propiamente dicho, y es su mejor película, 3:10 to Yuma (también con Christian Bale), remake del filme homónimo de Delmer Daves, protagonizado por Glenn Ford y basado en un relato corto de Elmore Leonard. Tras su larga estancia en el universo mutante Mangold vuelve con otra cinta crepuscular, un duelo al sol de neumáticos sobre el asfalto. Se trata de la historia real sobre como el diseñador automovilístico Carroll Shelby y el conductor británico Ken Miles fueron contratados por Henry Ford II para construir un automóvil que derrotase a Ferrari en el Campeonato del Mundo de Le Mans de 1966. Lo mejor: no hace falta ser un amante de los coches o las carreras para disfrutar de esta estimulante película. En cuanto la cámara de Mangold acelera, no querrá bajarse de la butaca. Pero primero, abróchese el cinturón.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Crítica de "Doctor Sueño"

Mike Flanagan se está ganando a pulso ser uno de los directores del cine de terror más competentes del panorama actual. Un tipo que ha construido una sólida filmografía en torno al género, con siete películas y una exitosa serie en tal solo ocho años. No solo eso, sino que ha demostrado captar perfectamente el ideario de los grandes literatos del género de cara a adaptar sus universos al medio audiovisual. Lo demostró con Gerald's Game, una de las mejores adaptaciones recientes de Stephen King, y también con The Haunting of Hill House, donde la novela de Shirley Jackson cobra vida de una forma muy interesante. Es probable que lo que marca la diferencia sea la estupenda comprensión de Flanagan respecto a las fuentes originales, su focalización en los dramas que crean estas historias, en los traumas de los personajes y sus pasados oscuros, que son los que hacen cobrar vida al auténtico terror. Un terror que tiene su origen en el drama, que no importa sin él, exactamente como en las páginas de Stephen King. Quizás esa comprensión del novelista de Maine ha hecho que vuelvan a encontrarse nada menos que para la secuela de “El resplandor”, o tal vez todo haya sido cosa del Ka.

jueves, 24 de octubre de 2019

Crítica de “Zombieland: Mata y remata”

Quién diría que ya han pasado diez años desde que pisamos Zombieland por primera vez. Por entonces Emma Stone aún no había conquistado Hollywood y el nombre de Jesse Eisenberg tan solo empezaba a sonar en el cine independiente gracias a Adventureland. Fue una sorpresa en toda regla, otra película de zombies en un momento en el que el género ya estaba bastante sobrecargado que por arte de magia funcionó a las mil maravillas. Su falta de pretensiones heredada de la mejor serie B, la palpable química del excelente reparto y su oportuna mezcla de mala leche, contagiosa irreverencia y accesible corazoncito conquistó a más espectadores de los que desencantó. Se trataba de un placer culpable muy bien planteado y ejecutado, con una fantástica coreografía que derrochaba estilo mientras equilibraba las dosis de comedia con la carnicería “romeresca”. Fue, sencilla y llanamente, un gratificante soplo de aire fresco. También fue la ópera prima de Ruben Fleischer, encargado de perpetrar la peor comedia romántico-sadomasoquista del año pasado (Venom). Es más, no ha hecho ninguna buena película desde aquel apocalipsis zombie, y tal vez por eso regresa con esta secuela tardía. Un “double tap” que llega con el género más agotado y moribundo que nunca. Y lamento decirles que no es un regreso en plena forma.

domingo, 20 de octubre de 2019

Crítica de "Noche de bodas" (Ready or Not)

Si me dijeran que me iba a divertir tanto con esta sangrienta farsa no me lo habría creído ni por asomo. Todo un acierto de Grand Guignol en clave de survival matrimonial pasado por el filtro de la comedia negra y que se permite tanto homenajes al slasher de antaño como una ligera capa de sátira hacia la clase alta y las instituciones anticuadas. Los directores Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin, que vuelven a colaborar tras aquel aburrido exorcismo de metraje encontrado que fue Devil's Due (2014), ofrecen una premisa rocambolesca y tontorrona que no se avergüenza de si misma ni se complica con innecesarias pretensiones, permitiendo que el divertimento pase por encima de todo lo demás (chúpate esa, empoderamiento femenino). Es hora de jugar.

domingo, 6 de octubre de 2019

Crítica de “Joker”

Caos. Puro, imparcial y liberador caos. Y también, desde tempranos inicios del cine mudo, profundamente divertido para el público. Por dar el contraste. Nadie podía prever con precisión lo que se nos venía encima con esta nueva versión de los orígenes del príncipe payaso del crimen. Todd Phillips, un tipo acostumbrado a vorágines universitarias y embrollos resacosos, escondía desde el principio un as en la manga. Había algo dentro de este cineasta, acechando en el fondo de esas comedias brutas pero filtradas, que ha decidido salir aquí y ahora, para darle -aberrante- corporeidad y miserable alma al nacimiento más aterrador desde Rosemary's Baby. Una comprensión tan clara del caos que solo ha podido desembocar en esta película incendiaria, virulenta y oscura. Una tragicomedia brillante, tan grotesca como nuestra corrompida existencia, tan caricaturesca como la insensible y prohibitiva estructura social que nos dirige y tan falaz como la supuesta moralidad que domina las delimitadas convicciones con las que deambulamos hacia nuestro fin. Vamos, acérquense, que un día sin risa es un día perdido.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Crítica de "Mientras dure la guerra"

Entre anuncios de cerveza/lotería y olvidables regresiones hace ya demasiado tiempo que Amenábar no aterriza en las salas de cine españolas con una película que transmita verdadero interés. Es de esperar que, para muchos, sea su nuevo proyecto el que lo consiga; especialmente porque se trata del regreso del director a España, donde no rodaba desde hace 15 años, cuando realizó Mar adentro. En esta ocasión nos trae un drama histórico ambientado en el comienzo de la Guerra Civil, que traza un paralelismo entre los movimientos de Franco para hacerse con el poder y las decisiones tomadas por Miguel de Unamuno ante la sublevación nacional. El cineasta chileno-español nos transporta a la década de los 30 para ofrecer una oportuna disección de la historia pasada de nuestro país que llega dispuesta a abrir los ojos sobre nuestro convulso presente.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Crítica de "Ad Astra"

Volver a mirar a las estrellas. Eso es lo que nos pide James Gray con su última película. El regreso de uno de los cineastas más increíbles de la última década, ese heredero del clásico con el mejor de los alientos contemporáneos, contempla el espacio, la última frontera, y lo hace como la propuesta más ambiciosa de su carrera. Eso si es que alguna de sus películas no lo han sido. Nos acercamos a un futuro muy coherente con las expectativas actuales, donde la humanidad se ha expandido por el sistema solar colonizando planetas y explotando sus recursos de acuerdo a la necesidad insaciable de agotar la última de nuestras prórrogas en pos de las más insustancial de las banalidades. Desde ese punto de partida, con las estrellas como limite infinito para un cínico “progreso” basado en la deshumanización (consecuencia directa de un sistema restrictivo, imbuido de miedo y soledad, carente de empatía y que premia la frialdad mientras reprime las emociones), se plantea una odisea espacial, de carácter profundamente reflexivo, que le sirve al realizador y guionista para repasar una vez más los grandes temas que han marcado su filmografía (todo gira alrededor de un drama familiar). Un viaje al corazón de las tinieblas, ciertamente ideal teniendo en cuenta las influencias “coppolienses” del cine de Gray y su anterior trabajo, The Lost City of Z, con el que comparte notorias similitudes pese a que aquel río no terminara por desembocar completamente en vertientes conradnianas.

Crítica de “Once Upon a Time in... Hollywood”

Hacía ya tanto que no tenía la decencia y el valor necesarios para plantarme frente a la página en blanco y escribir que casi da la sensación de que vuelvo a necesitar los ruedines. Pero nada podía mantenerme alejado de mis responsabilidades tras visionar la novena película de Quentin Tarantino. El polémico cineasta ha decidido dejar de lado cualquier esquema esperado para crear una obra que es extraña y extraordinaria a partes iguales; divertida, ingeniosa, empática con sus personajes y mucho más compleja de lo que su apariencia deja entrever. Desde Jackie Brown que el director no ofrecía una película tan arriesgada, personal y redonda, tan antitarantiniana y profundamente brillante. Firma aquí un director tocado por la madurez, mesurado sin renunciar a su inconformismo, capaz de filtrar todas sus pasiones y fetiches (que no son pocos precisamente) a través de una historia sorprendentemente contemplativa y repleta de matices; en la que cabe su creatividad e ingenio al tiempo que se sosiegan sus tics más recargados. Muchos fans quedarán decepcionados con el Quentin tranquilo, pero es prácticamente perfecto.

viernes, 10 de mayo de 2019

Análisis de "Alicia en las ciudades"

Es un poco tarde quizás para hablar de las señas de identidad del cine de Wim Wenders, director nacido del inconformista nuevo cine alemán pero fascinado por la cultura americana e influenciado por el autor austriaco Peter Handke y por cineastas tan dispares como: Michelangelo Antonioni, Nicholas Ray, Yasujiro Ozu y John Cassavetes -entre otros-. En sus películas lo más importante siempre son el viaje y la búsqueda. Un cine, digamos, de esencia pura.

Todo esto es muy importante si nos predisponemos a analizar Alicia en las ciudades introduciendo una comparación de herramientas narrativas y visuales usadas por Wenders frente a las utilizadas en el “Método de Representación Institucional” (MRI). A apuntar, que Alicia en las ciudades es la primera parte de la trilogía sobre “Road Movies” que Wenders culminaría con En el curso del tiempo y Falso movimiento, ambas protagonizadas también por Rüdiger Vogler.

jueves, 14 de marzo de 2019

Crítica de "The Mule"

No podía haber una semana mejor para volver a escribir, porque vuelve Clint. Es algo muy especial para un servidor, al que probablemente nadie la haya brindado tanta felicidad como este inmortal cineasta, que básicamente me enseñó a amar el cine. Tras un doloroso retraso en Enero, al fin llega a la cartelera española su último trabajo como director, y actor. Era difícil igualar la alegría de volver al cine a ver una película dirigida por el maestro, pero volver a verle delante de la cámara es un sueño que ya parecía imposible. Una doble alegría, pues ya no tendremos que lamentarnos porque la última película de su carrera como actor sea aquella olvidable Trouble with the Curve. Es el momento de entrar en la sala de cine y disfrutar de un acontecimiento épico, de una oportunidad que tal vez no se repita (aunque espero profundamente que ocurra): acudir al estreno de una nueva película de Clint Eastwood. Es casi imposible no emocionarse.